Luces y Sombras

Por María Pichot - Prof. Nacional de Expresión Corporal

El cuerpo es la base de nuestra participación en la vida, referente del dolor y del placer. Nada concierne tanto a la persona como el cuerpo que la sostiene.

En nuestra forma de vida domina la imagen mental sobre la vivencia corporal. Cuando la sociedad de hoy nos quiere hacer creer que podemos ser todo lo que pretendemos ser, con sólo consumir tal producto o comportarnos de tal manera, corremos el riesgo de terminar ocultas y ocultos bajo nuestros disfraces o máscaras representando ser cualquier persona, menos quien en verdad somos, relegando una parte nuestra a un terreno desconocido, propio de "lo sombrío". Esta zona oscura que nos pertenece, se hace presente muchas veces por los medios menos esperados: un comentario que no debimos hacer, un rápido pasaje por el espejo, una observación hecha por otra persona, nuestra imagen de espaldas en una instantánea, etc. “delatan” formas de ser que suelen escapar a nuestros controles más habituales y que el sólo enfrentarlas nos produce suficiente angustia como para des-conocernos, como para reenviar esa información (que es información que YA poseo aunque sin elaborar) al terreno de la sombra . Es que el cuerpo, que habla el lenguaje del inconsciente, se hace presente y no miente.

Entendiendo por sombra aquello que queda fuera de la luz de nuestro conocimiento consciente (o control) es posible conocer nuestra realidad somática como algo que cada persona construye desde su mundo interno. La forma en que una persona se mueve, lleva su cabeza, o vive su corporalidad, constituye una experiencia somático-emocional que a menudo pasa desapercibida para el propio sujeto. Y es a partir de percibirla y reconocerla como propia, que hacemos contacto con la experiencia directa de la corporalidad: los gestos y las formas del cuerpo que tomamos estando de pie, respirando o descansando informan acerca de quienes somos y qué estamos necesitando para sentirnos personas integradas, “enteras”. No siempre nos percatamos de esta realidad.

Podemos considerar nuestro cuerpo como un objeto, o vivirlo como un proceso biológico. Podemos decir sin temor a equivocarnos, que vivimos entre dos reinos, el de la experiencia directa y el de la imagen representativa.

Uno de nuestros objetivos desde el trabajo corporal es recuperar por medio de la conciencia, la armonía del cuerpo como unidad. Sabemos que el cuerpo no es la suma de sus partes, sino un todo y que como tal cuando alguna zona se resiente, afecta la totalidad de ese todo, que es la persona, haciéndola sentir disminuida, fragmentada o empobrecida. Es que mi cuerpo no es algo separado de mi, no es un "otro”… cuando digo mi cuerpo, digo yo.

Recuperar ese delicado equilibrio del que resulta la vivencia de unidad o totalidad, es el objetivo del trabajo corporal, que facilita el reconocimiento del si mismo por el desarrollo sensoperceptivo, propioceptivo y exteroceptivo de los sentidos y del complejo de sensaciones que se ponen en juego con la multiplicidad de receptores del sistema nervioso: táctiles, kinestésicos, visuales, auditivos, térmicos, olfativos, llevan a la ampliación de la imagen interna por la concientización y el registro del esquema corporal.

Se trata de un trabajo personal, corporal, alejado de la repetición mecánica por imitación. Permite percatarse de sensaciones quizás ignoradas. Se trabaja prestando atención al cuerpo, no "pensando acerca del cuerpo", sintiendo, percibiendo lo que sucede en mí propio ser, en mi cuerpo. Sin juzgar, sólo observando lo que está sucediendo que es muy distinto a pensando-acerca-de lo que está sucediendo. Es directo. Priorizamos el contacto con la experiencia directa en esta instancia del trabajo corporal.

Por María Molíns Pichot Prof. Nacional de Expresión Corporal

SISTEMA ÓSEO EN DANZA

Por María Pichot

A todas las personas nos importan nuestros huesos,queremos que duren,(enteros), que nos den sostén y soporte, tanto interno como externo. Sin embargo sabemos y hasta nos resignamos a la pérdida de tejido óseo como una condición ineludible del paso de los años. Aunque ¿de cuántos años estamos hablando...?

porque esta pérdida de sustancia ósea depende más de la falta de movimiento que de los años que llevamos.

Es fundamental estimular el desarrollo del tejido óseo. Resulta que nuestros huesos son confiables en la medida que la postura sostiene el peso del cuerpo bien distribuido y alineado.
Sólo así podemos decir que nuestros huesos:
  • Son fuertes en tanto responden a la actividad y fuerza a que los sometemos.
  • Son saludables si los movimientos que realizamos son naturales e involucran a todo el sistema o esqueleto en un ritmo armónico. Si hay bloqueos, zonas inmóviles, fijas, entonces el ritmo del movimiento pierde su armonía y fluidez y no incide en la salud de los huesos.
El movimiento orgánico y dinámico es la motivación fisiológica que estimula el crecimiento del tejido óseo.

Los huesos se regeneran en la medida que el movimiento que los involucran se desarrolla según los principios biomecánicos de la locomoción. Es sabido que cuando los astronautas no gozan de la fuerza de la gravedad, experimentan pérdida de sustancia ósea. Esto se debe a los prolongados períodos en el espacio con la consecuente falta de carga sobre el esqueleto.

Si la presión que reciben nuestros huesos, no es la adecuada por que la distribución del peso deja zonas sin presión suficiente, el fortalecimiento óseo es nulo. Entonces la falta de carga, la falta de densidad y de fortalecimiento aumentan el peligro de fracturas, y esta inarmonía general provoca cierta inseguridad que afecta el equilibrio. Cuando no hay confianza en los apoyos (o soportes) ni en los movimientos, Aparecen tensiones y bloqueos (con sus particulares consecuencias a otros niveles corporales) que provocan rigidez corporal.

La presión del peso en el hueso es un factor determinante para la absorción de calcio en el tejido óseo, aún cuando los valores en sangre sean normales. Esta transmisión inadecuada del peso ha sido descripta como “lack of pressure producing factor”(falta del factor que produce presión). El adelgazamiento óseo es igual a deterioro. Ni la aplicación de calcio sustituye las fuentes de regeneración propias de la naturaleza ósea.

Por lo tanto resulta imprescindible en estos tiempos de sedentarismo y confort basado en la “economía” de movimientos, reconsiderar la forma en que las personas estamos constituidas para que el movimiento tenga en el esqueleto el impacto suficiente que se va transmitiendo como efecto dominó a todo el cuerpo integrándolo en la unidad que lo caracteriza.

Sabemos que el cuerpo funciona como unidad, como una gestalt, es decir, como una estructura en la que “eltodo” es más que cada una de las partes que lo componen y más que la suma de todas sus partes. Sin embargo, basta que una parte se deteriore para que toda la estructura resulte afectada.

Es difícil desde la ultraespecialización de la medicina, reconocer la unidad en el cuerpo, …hasta que el sistema esquelético y sus articulaciones nos lo recuerdan. Podemos evitar que esto suceda. Siempre estamos a tiempo.

Libertad de vientres

Por María Pichot - Viernes, 8 de junio de 2012 (Página 12, suplemento para la mujer) http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/index-2012-06-10.html

(…)María Pichot, profesora de expresión corporal y presidenta de Dando a Luz, diferencia: “El embarazo requiere de entrega y aceptación del proceso de cambio y transformación, permitiendo el despliegue físico y emocional del cuerpo como un enriquecimiento de sensaciones, registros corporales, creatividad, crecimiento y aumento de peso. La delgadez, como bastión, está más relacionada con el poder, la dominación y el control –opuestos al despliegue del embarazo, como aspectos masculinos que se encuentran en las mismas embarazadas, y/o en los hombres que tienen cerca: la pareja masculina que la quiere flaca ‘para él’, el médico que la quiere flaca ‘para el parto’, la sociedad que la quiere flaca y activa ‘para el trabajo’ y la halaga cuando vista de atrás ‘ni parece embarazada’. Habrá que ver qué quiere la embarazada para ella, porque ninguno de estos criterios la tiene en cuenta”.

Para que fluya el nacimiento 13-09-11

+Por Luis Aubele - 13-09-11 LA NACION http://www.lanacion.com/1405635

Por respeto al cuerpo, al parto y al bebe que está llegando, nada como la vuelta al parto natural (…) Respetar el cuerpo. "Queríamos ser madres, pero tener nuestros hijos de una forma acorde a cada persona. Otra pregunta que nos hicimos es por qué teníamos que vivir el parir como un castigo. Así entramos en el tema de los tres respetos: al cuerpo, al trabajo de parto y al nacimiento en sí", agrega. La tarea de Pichot tiene dos vertientes: una, a través de su ONG, su preocupación por la humanización del parto y del nacimiento; otra, su actividad como profesora de expresión corporal basada en su teoría de la salud en movimiento.